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Angiólogo en Lindavista y Tlalnepantla — Dr. Dalid Nieto Zepeda
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Pie diabético · Lindavista y Tlalnepantla

Pie diabético: el objetivo es salvar la extremidad

Una herida que no cierra en el pie de una persona con diabetes no es una herida cualquiera. Casi siempre hay dos cosas detrás: nervios que dejaron de avisar y arterias que dejaron de llevar sangre. Valoración de la circulación con ultrasonido Doppler e índice tobillo-brazo con el Dr. Dalid Nieto Zepeda, angiólogo y cirujano vascular.

Doppler arterial en la primera cita H. Ángeles Lindavista · Star Médica Tlalnepantla Céd. esp. 12440428

Si el pie está rojo, caliente, huele mal o hay zonas negras, no esperes

Una infección en el pie diabético puede avanzar en horas, y muchas veces sin fiebre y sin dolor. Enrojecimiento que se extiende, secreción con pus, mal olor intenso, zonas oscuras o glucosa descontrolada sin explicación son motivo de atención el mismo día: llama al 55 8418 9807 o acude a urgencias.

Empieza sin dolorPor eso se detecta tarde
La circulación mandaSin sangre no cicatriza
Se clasifica de 0 a 5Escala de Wagner
La mayoría es prevenibleCon atención oportuna
Exploración de pie diabético con el Dr. Dalid Nieto Zepeda, angiólogo en Lindavista
Cómo aparece

¿Cómo empieza el pie diabético?

Empieza sin dolor, y ahí está todo el problema. La diabetes daña primero los nervios que detectan el dolor y la temperatura. El pie deja de avisar, y una piedra en el zapato, un zapato nuevo o un corte de uña dejan de doler.

La piel se reseca y se agrieta porque las glándulas del sudor también dejan de funcionar. En los puntos donde el pie apoya más, se forma un callo. Debajo de ese callo, la presión repetida rompe el tejido y nace una úlcera que nadie sintió aparecer.

  • Muchos pacientes la descubren por una mancha en el calcetín o por el olor, no por dolor.
  • Primero aparecen hormigueo, ardor nocturno o sensación de «pies dormidos».
  • Los dedos se van deformando en garra y cambian los puntos de apoyo.
  • La herida se ve pequeña por fuera y suele ser mucho más profunda de lo que parece.

Si tienes diabetes y aún no tienes heridas, ya puedes actuar. El grado 0 de Wagner es el «pie de riesgo»: sin úlcera, pero con neuropatía, mala circulación o deformidad. Es el mejor momento para una valoración, y casi nadie acude en esa etapa.

La explicación

Tres problemas que se juntan en el mismo pie

El pie diabético no es una sola enfermedad: es la suma de tres. Entender cuál pesa más en tu caso es lo que define el tratamiento, y es exactamente lo que se evalúa en la consulta.

1. Neuropatía

El nervio deja de avisar. Sin dolor no hay alarma, y la lesión avanza sin que el paciente lo note. También reseca la piel y deforma los dedos.

2. Isquemia

Las arterias de la pierna se estrechan y llega poca sangre al pie. Sin flujo no hay cicatrización, por buena que sea la curación.

3. Infección

La glucosa alta debilita las defensas. La infección avanza rápido, a menudo sin fiebre y sin dolor, y es la que precipita la amputación.

Por qué el angiólogo es la pieza que suele faltar

Se puede curar impecablemente una herida durante meses y no cerrará nunca si al pie no le llega sangre. Antes de insistir con curaciones hay que responder una pregunta concreta: ¿cuánta sangre está llegando a ese pie? Eso se mide con Doppler arterial e índice tobillo-brazo, y si el flujo es insuficiente, se restablece.

Clasificación de Wagner

Etapas del pie diabético, de grado 0 a 5

La escala de Wagner es la más usada en México para describir qué tan avanzada está la lesión. Saber el grado no es un tecnicismo: es lo que define la urgencia y el tipo de tratamiento.

GradoQué se observaQué significaConducta habitual
Grado 0Pie de riesgo, sin heridaHay neuropatía, deformidad o mala circulaciónPrevención, calzado y revisión periódica
Grado 1Úlcera superficialSolo afecta la pielDescarga, curación y control de glucosa
Grado 2Úlcera profundaLlega a tendón, ligamento o cápsulaDesbridamiento y estudio vascular
Grado 3Úlcera con absceso o hueso afectadoInfección profunda u osteomielitisHospitalización y cirugía
Grado 4Gangrena localizadaTejido muerto en dedos o antepiéRevascularizar y amputación menor
Grado 5Gangrena extensaCompromete todo el pieAmputación mayor
Clasificación de Texas

La escala que sí toma en cuenta la circulación

La clasificación de la Universidad de Texas añade a la profundidad dos variables decisivas: si hay infección y si hay isquemia. Es más útil para predecir el riesgo real de amputación.

EstadioQué añadeRiesgo
ASin infección ni isquemiaBajo
BCon infecciónIntermedio
CCon isquemiaAlto
DCon infección e isquemiaMuy alto

Dos úlceras del mismo tamaño pueden tener pronósticos opuestos: una 1-A suele cerrar sin mayor problema; una 2-D requiere manejo hospitalario y revascularización urgente.

Señales de alarma

Cómo saber si el pie está infectado

En el pie diabético, la infección no se comporta como en otras personas: puede avanzar rápido sin fiebre y sin dolor, porque el nervio no avisa y las defensas están disminuidas. Estos son los signos que sí hay que buscar activamente.

01

Enrojecimiento que se extiende

La zona roja alrededor de la herida crece de un día a otro. Marca el borde con un plumón y compáralo a las horas.

02

Secreción con pus y mal olor

El olor intenso es un dato serio: sugiere bacterias que avanzan en profundidad y tejido en descomposición.

03

Hinchazón y calor del pie

El pie se ve más grueso que el otro y se siente caliente al tacto, incluso sin herida visible.

04

Dolor nuevo en un pie que no dolía

En un pie con neuropatía, que aparezca dolor es una señal de alarma, no de mejoría.

05

Glucosa descontrolada sin motivo

Cifras que se disparan sin cambios en dieta ni medicamento suelen ser la primera manifestación de una infección oculta.

06

Zonas negras o violáceas

Indican tejido sin circulación. Es gangrena y requiere valoración vascular inmediata.

La ausencia de fiebre no descarta nada. Más de la mitad de las infecciones graves del pie diabético cursan sin fiebre. Si dudas entre esperar a la próxima consulta o buscar atención hoy, busca atención hoy: en este padecimiento, la demora se paga en tejido.

La pregunta de fondo

¿El pie diabético siempre termina en amputación?

No. Y conviene decirlo con claridad, porque el miedo a escuchar esa palabra es justamente lo que hace que muchos pacientes retrasen la consulta hasta que ya es tarde.

La mayoría de las amputaciones por pie diabético se consideran prevenibles con atención oportuna. Lo que decide el desenlace casi siempre es la misma pregunta: ¿le llega sangre a ese pie? Cuando hay obstrucción arterial y se logra restablecer el flujo con angioplastía o bypass, heridas que parecían perdidas llegan a cicatrizar.

  • Antes de aceptar una amputación, pide una valoración vascular. Saber si el pie es revascularizable cambia la conversación.
  • Cuando la amputación es inevitable, el objetivo es que sea lo más distal posible: un dedo en vez de un pie.
  • Conservar el talón y el apoyo permite seguir caminando, y eso cambia la vida del paciente.
  • Tras una úlcera o amputación previa, el seguimiento de por vida es lo que evita la siguiente.
Valoración de circulación arterial para salvar la extremidad en pie diabético
Ultrasonido Doppler arterial e índice tobillo-brazo en consulta de angiología
Diagnóstico

Qué se evalúa en la consulta

La valoración responde tres preguntas concretas: cuánto siente el pie, cuánta sangre le llega y qué tan profunda es la lesión. Todo se hace en la misma cita.

  • Ultrasonido Doppler arterial: muestra dónde están las obstrucciones y si el pie es revascularizable.
  • Índice tobillo-brazo: compara la presión del tobillo con la del brazo. En diabetes puede salir falsamente alto por calcificación, por eso se interpreta junto al Doppler.
  • Monofilamento: valora si el pie perdió sensibilidad protectora y en qué zonas.
  • Exploración de la herida: profundidad, contacto con hueso, tejido no viable y puntos de presión.
  • Sales con el grado de Wagner y el estadio de Texas, y un plan concreto para tu caso.
Tratamiento

Cómo se trata el pie diabético

El orden importa. Primero se asegura que llegue sangre, luego se controla la infección y se retira el tejido no viable; la curación viene después. Hacerlo al revés es perder tiempo.

Lo primero

Revascularización

Angioplastía con balón, stent o bypass distal para restablecer el flujo. Es lo que convierte una herida que no cierra en una herida que cicatriza.

Cuando el Doppler muestra obstrucción

Desbridamiento

Retiro del tejido muerto, el callo perilesional y el material infectado. Es lo que permite ver la extensión real de la lesión.

En consultorio o quirófano según el grado

Antibiótico dirigido

Cuando hay infección, guiado por cultivo siempre que sea posible. En casos profundos, por vía intravenosa y con hospitalización.

Solo ante infección, no preventivo

Descarga y curación

Quitar la presión del punto de la úlcera con plantillas, férulas o calzado especial, más curación avanzada con apósitos adecuados.

Sin descarga, la úlcera no cierra

Sobre cremas, pomadas y parches: las cremas emolientes sirven para hidratar la piel seca y prevenir grietas, siempre en el pie y nunca entre los dedos. Sobre una úlcera ya formada, ninguna pomada la cierra por sí sola. Acompañan el tratamiento; no lo sustituyen.

Prevención

Cuidados diarios del pie diabético

Son medidas simples y aburridas, y son las que más amputaciones evitan en el mundo real. Si tienes diabetes, esto vale más que cualquier suplemento.

Revisa tus pies a diario

Plantas y entre los dedos, con un espejo o pidiendo ayuda. Busca enrojecimiento, ampollas, cortes o cambios de color.

Nunca andes descalzo

Ni en casa ni en la playa. Un pie sin sensibilidad no avisa de una astilla, una chinche ni de la arena caliente.

Nada de calor directo

Sin bolsas de agua caliente, cojines eléctricos ni acercar los pies al calentador. Son causa frecuente de quemaduras graves.

Calzado adecuado

Cerrado, de horma ancha y profunda, sin costuras internas. Cómpralo por la tarde y revisa el interior antes de ponértelo.

Uñas y callos

Corte recto, sin apurar las esquinas. Los callos los retira un profesional: nunca con navaja, tijeras ni parches de ácido.

Glucosa, presión y tabaco

Dejar de fumar es la medida aislada que más mejora la circulación del pie. Controlar la glucosa acelera cualquier cicatrización.

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Dr. Dalid Nieto Zepeda, angiólogo y cirujano vascular en Lindavista y Tlalnepantla
Angiólogo y Cirujano VascularVenas, arterias y sistema linfático
Quién te atiende

Dr. Dalid Nieto Zepeda

Angiólogo, cirujano vascular y endovascular. Valoración de la circulación del pie diabético con Doppler arterial e índice tobillo-brazo, revascularización mediante angioplastía o bypass y manejo de úlceras, con el objetivo de salvar la extremidad. Hospital Ángeles Lindavista y Star Médica Tlalnepantla.

Formación y credenciales
  • Médico Cirujano · Céd. prof. 8413334
  • Especialidad en Angiología y Cirugía Vascular · Céd. esp. 12440428
  • Ultrasonido Doppler vascular realizado por el propio especialista en consulta
  • Cédulas verificables en el Registro Nacional de Profesionistas de la SEP
Opiniones en Google

Lo que dicen los pacientes

RD
René Domínguez
Local Guide · Google

«Excelente persona y gran profesional de su ramo. Estoy infinitamente agradecido por la atención que vienen prestando en mi padecimiento vascular del pie derecho.»

EJ
Elizabeth Jiménez
Reseña en Google

«Excelente médico, muy cuidadoso en su diagnóstico. Llegamos a él por una situación de salud de un adulto mayor y continuamos dando seguimiento con él.»

TP
Tania Catalina Pérez García
Reseña en Google

«Excelente atención y profesionalismo. Súper satisfechos con la cirugía practicada a mi padre y con la atención brindada antes, durante y después.»

Dónde te atendemos

Consultorios en Lindavista y Tlalnepantla

Ambas sedes cuentan con ultrasonido Doppler arterial y curación en consulta.

Sede 01 · CDMX

Hospital Ángeles Lindavista

C. Riobamba 639, Col. Magdalena de las Salinas, Gustavo A. Madero, CP 07760, Ciudad de México.
Cerca de: Lindavista, La Villa, Vallejo, Zacatenco y Aragón.
Sede 02 · Edomex

Star Médica Tlalnepantla

Av. Sor Juana Inés de la Cruz 280, Fracc. Industrial San Lorenzo, CP 54033, Tlalnepantla de Baz.
Cerca de: Valle Ceylán, Satélite, Echegaray, Naucalpan y Atizapán.
Preguntas frecuentes

Dudas sobre el pie diabético

Empieza sin dolor, y ese es el problema. Primero aparece la neuropatía: hormigueo, ardor nocturno o adormecimiento que termina en pérdida de sensibilidad. La piel se reseca, se agrieta y se forman callos en los puntos de presión. Bajo ese callo se rompe el tejido y nace una úlcera que el paciente no siente. Muchos la descubren por una mancha en el calcetín o por el olor.

La clasificación de Wagner va de 0 a 5: grado 0 pie de riesgo sin úlcera; 1 úlcera superficial; 2 úlcera profunda hasta tendón o cápsula; 3 úlcera profunda con absceso u osteomielitis; 4 gangrena localizada; 5 gangrena extensa del pie. La clasificación de Texas complementa esa escala indicando si hay infección, isquemia o ambas.

Los signos son enrojecimiento que se extiende, hinchazón, calor, secreción purulenta, mal olor intenso y dolor nuevo en un pie que antes no dolía. También la descompensación repentina de la glucosa sin causa aparente. La fiebre puede faltar por completo, así que su ausencia no descarta una infección grave.

No. La mayoría de las amputaciones por pie diabético se consideran prevenibles con atención oportuna. Lo que determina el desenlace es cuánta sangre llega al pie y qué tan pronto se trata la infección. Cuando existe obstrucción arterial y se restablece el flujo mediante angioplastía o bypass, muchas heridas que parecían destinadas a la amputación llegan a cicatrizar.

Las cremas emolientes sirven para hidratar la piel seca y prevenir grietas, aplicadas en el pie pero nunca entre los dedos. Sobre una úlcera ya establecida, ninguna pomada la cierra por sí sola: hace falta desbridar el tejido no viable, descargar la presión, controlar la infección y asegurar que llegue sangre suficiente.

El manejo es multidisciplinario, pero el angiólogo y cirujano vascular es la pieza central cuando hay compromiso de la circulación, porque es quien estudia el flujo arterial y puede revascularizar el pie. También participan el endocrinólogo o internista para el control de la glucosa y el podólogo clínico para callosidades y descarga.

Caminar de forma regular, dejar el tabaco, controlar glucosa, presión y colesterol, y usar calzado adecuado son las medidas de mayor impacto. Ningún masaje, crema o suplemento abre una arteria obstruida: si el Doppler muestra obstrucción significativa, el flujo se restablece con angioplastía o bypass. Nunca uses bolsas de agua caliente ni cojines eléctricos en los pies.

Calzado cerrado, de horma ancha y profunda, con puntera amplia, sin costuras internas que rocen y con suela que amortigüe. Cómpralo por la tarde, cuando el pie está más hinchado, y estrénalo de forma gradual. Ante deformidades o úlcera previa se indican plantillas de descarga o calzado a medida: la presión repetida es la causa directa de la mayoría de las úlceras.

Todos los días, incluyendo plantas y espacios entre los dedos, con un espejo o pidiendo ayuda si la vista o la movilidad lo dificultan. La revisión con el especialista debe ser al menos anual sin factores de riesgo, y cada tres a seis meses si hay neuropatía, mala circulación, deformidad o antecedente de úlcera.

El Dr. Dalid Nieto Zepeda atiende en Hospital Ángeles Lindavista (C. Riobamba 639, Col. Magdalena de las Salinas, Gustavo A. Madero) y en Star Médica Tlalnepantla (Av. Sor Juana Inés de la Cruz 280, Fracc. Industrial San Lorenzo). Citas al 55 8418 9807.

El tiempo cuenta

Antes de decidir cualquier cosa, revisa la circulación

Una valoración con Doppler arterial e índice tobillo-brazo dice si al pie le llega sangre suficiente y si es revascularizable. Es la información que cambia el pronóstico de una herida que no cierra.

Si el pie está rojo, caliente, con pus o zonas negras, acude hoy mismo o ve a urgencias.

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