Herencia
El factor más determinante. La calidad de la pared venosa y de las válvulas se hereda de forma directa.
Si tus piernas se hinchan, te pesan al final del día, te dan calambres de madrugada o ya notas manchas café en los tobillos, no es simple retención de líquidos. Es una enfermedad progresiva que tiene tratamiento, y entre antes se frena, menos daño deja. Con el Dr. Dalid Nieto Zepeda, angiólogo, con ultrasonido Doppler desde la primera consulta.
Para subir la sangre desde el pie hasta el corazón, tus piernas trabajan contra la gravedad todo el día. Lo logran gracias a dos cosas: el músculo de la pantorrilla, que funciona como una bomba al caminar, y unas válvulas dentro de las venas que impiden que la sangre se regrese entre latido y latido.
La insuficiencia venosa crónica aparece cuando esas válvulas dejan de cerrar. La sangre se devuelve, se estanca en la parte baja de la pierna y la presión dentro de la vena se mantiene alta durante años. Ese exceso de presión —lo que llamamos hipertensión venosa— es lo que termina dañando la piel del tobillo.
Se puede tener sin várices visibles. Hay pacientes con piernas de apariencia normal y reflujo importante en el Doppler, sobre todo cuando el problema está en el sistema profundo. Por eso el diagnóstico no se hace a simple vista.
Casi todos comparten un patrón muy característico: empeoran a lo largo del día y mejoran al elevar las piernas. Si te reconoces en tres o más, vale la pena una valoración.
La sensación clásica: como si trajeras las piernas llenas de arena por la tarde. Mejora notablemente al acostarte y elevarlas.
Empieza en el tobillo y sube. El calcetín deja marca y el zapato aprieta más en la tarde que en la mañana. Empeora con el calor.
Despiertan de madrugada, sobre todo en la pantorrilla. También hormigueo y necesidad de mover las piernas al acostarse.
La dermatitis por estasis provoca picazón e irritación en la parte baja de la pierna. Rascarse abre la puerta a una infección.
Manchas oscuras permanentes alrededor del tobillo por depósito de hierro de la sangre estancada. Es una señal seria: significa años de presión venosa alta.
La lipodermatoesclerosis endurece el tejido y estrecha el tobillo, dando a la pierna forma de botella invertida. Antesala directa de la úlcera venosa.
La insuficiencia venosa suele afectar ambas piernas, aunque una más que la otra. Si una sola se hincha de forma repentina, duele y se siente caliente, hay que descartar una trombosis venosa profunda el mismo día. Llama al 55 8418 9807.
La clasificación CEAP es el estándar internacional para medir qué tan avanzada está la enfermedad. Saber tu grado es lo que determina si necesitas medias, un procedimiento o curación de heridas.
| Grado | Qué se observa | Qué significa | Conducta habitual |
|---|---|---|---|
| C0 | Sin signos visibles | Hay síntomas pero la pierna se ve normal | Prevención y compresión ligera |
| C1 | Arañas vasculares | Telangiectasias y venas reticulares | Escleroterapia |
| C2 | Várices | Venas dilatadas de más de 3 mm | Láser o escleroterapia |
| C3 | Edema | Ya hay hinchazón sostenida del tobillo | Tratar el reflujo sin demora |
| C4 | Dermatitis ocre, piel dura | El daño llegó a la piel; es parcialmente irreversible | Corrección + compresión estricta |
| C5 | Úlcera cicatrizada | Sanó una úlcera previa; alto riesgo de recaída | Compresión de por vida |
| C6 | Úlcera activa | Herida abierta que no cierra sola | Curación avanzada + cirugía |
El punto de inflexión está en C3. Antes de ahí, el tratamiento es sencillo y la piel se recupera por completo. A partir de C4 el objetivo cambia: ya no es solo mejorar, es evitar la úlcera.
Ambas dan molestias en las piernas, pero son problemas opuestos: en una la sangre no logra regresar, en la otra no logra llegar. Distinguirlas no es un tecnicismo, es lo que evita un tratamiento equivocado.
| Insuficiencia venosa | Enfermedad arterial periférica | |
|---|---|---|
| El problema | La sangre no regresa al corazón | La sangre no llega al pie |
| Cuándo duele | Al final del día, de pie o sentado | Al caminar; cede al detenerse |
| Al elevar la pierna | Mejora | Empeora |
| La piel | Manchas café en el tobillo, hinchazón | Pálida, brillante, sin vello, fría |
| Los pulsos del pie | Presentes | Débiles o ausentes |
| Dónde aparece la úlcera | Cara interna del tobillo | Dedos, talón y puntos de presión |
| Medias de compresión | Son el tratamiento base | Pueden ser peligrosas |
Comprimir una pierna con enfermedad arterial significativa reduce todavía más el poco flujo que llega al pie y puede provocar una lesión grave. Antes de indicar compresión se explora el pulso y se mide el índice tobillo-brazo. Es un paso de dos minutos que cambia la seguridad del tratamiento.
Rara vez hay un solo culpable. Lo habitual es una predisposición heredada que se suma a hábitos y etapas de la vida que mantienen alta la presión dentro de las venas.
El factor más determinante. La calidad de la pared venosa y de las válvulas se hereda de forma directa.
Sin movimiento de pantorrilla no hay bomba muscular. Ocho horas inmóvil equivalen a ocho horas de presión venosa alta.
Un coágulo destruye las válvulas desde adentro. Es la causa del síndrome postrombótico, la forma más severa de insuficiencia venosa.
El volumen de sangre aumenta, el útero comprime las venas pélvicas y las hormonas relajan la pared. El riesgo sube con cada embarazo.
Aumenta la presión abdominal, dificulta el retorno y hace menos eficaz la compresión. Bajar de peso mejora los síntomas de forma medible.
Las válvulas se vuelven rígidas y la pared pierde elasticidad. La prevalencia crece de forma sostenida a partir de los 50 años.
Decir «insuficiencia venosa» no basta para tratarla. Hay que saber qué vena refluye, cuánto tiempo dura el reflujo y si el sistema profundo está sano. Eso solo lo dice el ultrasonido Doppler, y se hace en la misma consulta.
El tratamiento se arma en capas. La compresión y los hábitos son la base para todos; los procedimientos se suman cuando el Doppler demuestra reflujo que vale la pena corregir.
Médicas y graduadas, con la presión en mmHg adecuada a tu grado. Reducen el edema, quitan la pesadez y frenan la progresión.
Diosmina con hesperidina, castaño de Indias o troxerutina. Bajan el edema y la sensación de pesadez como apoyo sintomático.
Cierran la vena que está refluyendo. Al eliminar el circuito de reflujo baja la presión de todo el sistema y los síntomas ceden.
En grados C5 y C6, manejo de la úlcera con vendaje compresivo multicapa y control del reflujo que la mantiene abierta.
¿La insuficiencia venosa tiene cura? Con honestidad: las válvulas dañadas no se reparan, así que la enfermedad se controla, no se cura. Pero eso está lejos de ser una mala noticia: eliminando las venas que refluyen se revierten los síntomas, se detiene la progresión y se evita la úlcera. La mayoría de los pacientes recupera por completo su calidad de vida.
Nada de esto sustituye el tratamiento, pero la diferencia entre un paciente que cuida sus hábitos y uno que no es visible en la consulta de control.
En vuelos y viajes largos: levántate cada dos horas, hidrátate y usa compresión si tu médico ya te la indicó. La inmovilidad prolongada es el escenario donde la insuficiencia venosa se complica con una trombosis.
Ninguna aparece de un día para otro. Todas son el resultado de años de presión venosa alta, y todas son evitables si se interviene antes del grado C4.
La complicación más temida. Aparece en la cara interna del tobillo y puede tardar meses en cerrar si no se corrige el reflujo.
La várice se inflama, duele y se endurece como un cordón caliente. Requiere valoración pronta porque puede extenderse al sistema profundo.
Una várice superficial a alta presión puede romperse con un golpe mínimo y sangrar de forma abundante.
Las manchas café del tobillo son depósito de hierro. Una vez establecidas son permanentes: se pueden frenar, no borrar.
El tejido bajo la piel se endurece y el tobillo se estrecha. Limita el movimiento y anuncia que la úlcera está cerca.
Insuficiencia venosa severa tras una trombosis. Es la forma más difícil de tratar y la mejor razón para atender bien un coágulo desde el inicio.
Angiólogo, cirujano vascular y endovascular. Diagnóstico y tratamiento de la insuficiencia venosa crónica en todos sus grados, desde la compresión hasta el láser endovenoso y la curación de úlceras, en Hospital Ángeles Lindavista y Star Médica Tlalnepantla.
«Excelente atención y profesionalismo. Súper satisfechos con la cirugía practicada a mi padre y con la atención brindada antes, durante y después.»
«Excelente médico, muy cuidadoso en su diagnóstico. Llegamos a él por una situación de salud de un adulto mayor y continuamos dando seguimiento con él.»
«Excelente médico, ya que tiene la atención e información sobre el estado de salud del paciente, dando el seguimiento y el tratamiento.»
Elige la sede que te quede más cerca. Ambas cuentan con ultrasonido Doppler en consulta.
Es la incapacidad de las venas para regresar la sangre al corazón de forma eficiente. Las válvulas que impiden que la sangre baje dejan de cerrar, la sangre se estanca y la presión dentro de la vena se mantiene alta. Esa presión sostenida produce hinchazón, pesadez, cambios en la piel y, con los años, úlceras.
Las causas más frecuentes son la predisposición hereditaria, permanecer muchas horas de pie o sentado, los embarazos, la obesidad, la edad y el antecedente de una trombosis venosa profunda, que daña las válvulas por dentro y produce el síndrome postrombótico.
Las válvulas dañadas no se reparan, así que en sentido estricto no se cura: se controla. Lo que sí se logra, y es mucho, es eliminar las venas que refluyen, bajar la presión del sistema, revertir los síntomas y detener la progresión hacia la úlcera. Con tratamiento y compresión adecuados, la mayoría recupera su calidad de vida.
No pone en riesgo la vida de inmediato, pero es progresiva. Sin tratamiento evoluciona a dermatitis ocre, endurecimiento del tejido y úlceras que tardan meses en cerrar; también aumenta el riesgo de flebitis y de sangrado varicoso. El riesgo real es la incapacidad progresiva.
Se usa la clasificación CEAP, de C0 a C6: C0 sin signos visibles, C1 arañas vasculares, C2 várices, C3 edema, C4 cambios en la piel como la dermatitis ocre, C5 úlcera cicatrizada y C6 úlcera activa. A partir de C3 no conviene posponer el tratamiento, porque el daño de la piel es difícil de revertir.
Son problemas opuestos. En la venosa la sangre no logra regresar: la pierna se hincha, mejora al elevarla y la piel del tobillo se mancha. En la arterial la sangre no logra llegar: duele al caminar y cede al detenerse, el pie está frío y pálido, y empeora al elevar la pierna. La distinción es crítica, porque las medias de compresión ayudan en una y pueden ser peligrosas en la otra.
Se emplean flebotónicos como diosmina con hesperidina, castaño de Indias o troxerutina, que reducen el edema y la pesadez. Son un apoyo sintomático: no cierran venas ni sustituyen la compresión ni el tratamiento del reflujo. La indicación y la dosis las debe evaluar el especialista.
Los que activan la bomba muscular de la pantorrilla: caminar, nadar, bicicleta y ejercicios de puntas y talones. Elevar las piernas por encima del corazón de 15 a 20 minutos al día también ayuda. Conviene moderar el peso excesivo en sentadillas, el impacto prolongado y los baños muy calientes o el sauna.
Sí, son la base del tratamiento conservador, siempre que sean médicas y de la compresión correcta en mmHg para tu caso. Reducen el edema, alivian la pesadez y frenan la progresión. No cierran las venas que ya refluyen y solo funcionan mientras se usan. Antes de indicarlas es indispensable descartar enfermedad arterial.
El Dr. Dalid Nieto Zepeda atiende en Hospital Ángeles Lindavista (C. Riobamba 639, Col. Magdalena de las Salinas, Gustavo A. Madero) y en Star Médica Tlalnepantla (Av. Sor Juana Inés de la Cruz 280, Fracc. Industrial San Lorenzo). Citas al 55 8418 9807.
La insuficiencia venosa no retrocede sola, pero sí se detiene. Una valoración con ultrasonido Doppler define tu grado y qué necesitas exactamente, el mismo día.
Hospital Ángeles Lindavista · Star Médica Tlalnepantla · Céd. esp. 12440428